Aprender Excel ya no es una opción: es una competencia profesional clave para el sector solidario

Aprender Excel ya no es una opción: es una competencia profesional clave para el sector solidario

En las entidades del sector solidario, la información se mueve todos los días: asociados, aportes, ahorros, cartera de crédito, recaudos, morosidad, desembolsos, indicadores financieros, reportes de gestión y análisis para comités y órganos de administración.

Pero tener datos no significa necesariamente tener información útil.

La diferencia la hacen las personas que saben organizar, depurar, analizar e interpretar esos datos. Y en ese proceso, Excel sigue siendo una de las herramientas más importantes para cualquier profesional administrativo, financiero, contable, de cartera, riesgos, crédito, cumplimiento o gerencial.

Excel sigue siendo una de las habilidades más demandadas

Aunque hoy se habla mucho de inteligencia artificial, automatización y analítica avanzada, Excel continúa siendo una herramienta central en el mundo laboral.

De acuerdo con un análisis de ofertas de empleo realizado por Course Report, Excel aparece con una demanda superior a otras habilidades tecnológicas ampliamente reconocidas como Python, SQL, Power BI e inteligencia artificial.

Este dato confirma una realidad importante: Excel no ha sido reemplazado. Al contrario, sigue siendo una habilidad base para quienes trabajan con datos, reportes, indicadores y procesos de gestión.

En el sector solidario esto es especialmente relevante, porque muchas decisiones institucionales siguen dependiendo de bases de datos, reportes en hojas de cálculo, cruces de información, tablas dinámicas, indicadores y análisis periódicos.

Saber Excel mejora el perfil profesional

Una persona que domina Excel no solo “maneja una hoja de cálculo”. En realidad, desarrolla una competencia profesional mucho más amplia: la capacidad de transformar datos en información.

Ese perfil profesional se vuelve más valioso porque puede:

  • Organizar bases de datos de asociados.
  • Limpiar información inconsistente.
  • Consolidar datos de diferentes fuentes.
  • Analizar aportes, ahorros y cartera.
  • Construir indicadores de gestión.
  • Preparar informes para gerencia y comités.
  • Detectar tendencias, alertas y variaciones.
  • Reducir tiempos en tareas repetitivas.
  • Apoyar decisiones con información clara.

Quien sabe Excel no solo ejecuta tareas. También puede interpretar información, hacer preguntas correctas y aportar a la toma de decisiones.

Las habilidades digitales ya hacen parte del perfil laboral moderno

Los estudios sobre mercado laboral muestran que las habilidades digitales son requeridas en una proporción muy alta de cargos. Esto no se limita a perfiles tecnológicos. También aplica a cargos administrativos, financieros, comerciales, analíticos y de gestión.

Este punto es clave para el sector solidario.

Un auxiliar de cartera, un analista de crédito, un responsable de riesgos, un líder de contabilidad, un coordinador administrativo o un directivo que sabe trabajar con datos tiene una ventaja profesional evidente: puede comprender mejor la información, preparar mejores reportes y tomar decisiones con mayor criterio.

Las habilidades digitales también se relacionan con mejores oportunidades

El desarrollo de habilidades digitales no solo mejora la productividad. También fortalece la empleabilidad y el perfil profesional.

Los estudios de demanda laboral han encontrado diferenciales salariales asociados a cargos que requieren habilidades digitales, especialmente cuando estas habilidades permiten realizar análisis, manejar información y apoyar procesos de mayor complejidad.

Esto no significa que aprender Excel garantice automáticamente un aumento salarial. Pero sí evidencia una tendencia clara: las organizaciones valoran cada vez más a las personas capaces de trabajar con datos, herramientas digitales e información para la toma de decisiones.

Excel reduce tiempos, errores y reprocesos

En muchas entidades, los equipos pierden tiempo realizando actividades manuales que podrían hacerse de manera más eficiente:

  • Copiar y pegar información.
  • Revisar bases de datos manualmente.
  • Buscar registros uno por uno.
  • Repetir reportes cada mes.
  • Consolidar información de varias áreas.
  • Preparar informes sin estructura estándar.
  • Corregir errores por fórmulas mal aplicadas.

Cuando una persona aprende a usar correctamente funciones, filtros, tablas dinámicas, validaciones, formatos condicionales, Power Query y modelos básicos de análisis, puede reducir significativamente el tiempo dedicado a tareas operativas.

Además, mejora la calidad de la información.

Esto es fundamental porque los errores en hojas de cálculo no son un tema menor. En organizaciones donde Excel se usa para reportes financieros, cartera, proyecciones, indicadores o informes de gestión, el dominio técnico debe ir acompañado de buenas prácticas de control y revisión.

El nuevo perfil profesional: Excel + análisis + IA + visualización

El profesional que más valor aporta hoy no es necesariamente quien más datos tiene, sino quien sabe trabajarlos mejor.

En ese sentido, el perfil que más se está fortaleciendo combina cuatro capacidades:

1. Manejo de Excel
Para organizar, limpiar, cruzar, consolidar y analizar información.

2. Pensamiento analítico
Para interpretar cifras, encontrar patrones y formular conclusiones útiles.

3. Uso de inteligencia artificial
Para apoyar la generación de análisis, informes, resúmenes, automatización de tareas y revisión de información.

4. Visualización de datos
Para presentar indicadores y tableros de manera clara, especialmente mediante herramientas como Power BI.

La inteligencia artificial no elimina la necesidad de saber Excel. Al contrario, hace más importante que los profesionales entiendan los datos, sepan estructurarlos y puedan validar los resultados.

La IA puede ayudar a redactar análisis, explicar tendencias, generar informes y proponer estructuras de trabajo. Pero si la base de datos está mal organizada, si las cifras no son confiables o si el usuario no sabe interpretar la información, el resultado puede ser débil o equivocado.

Por eso, el futuro no está en escoger entre Excel o inteligencia artificial. Está en aprender a combinarlas.

¿Por qué esto importa en fondos de empleados, cooperativas y mutuales?

Porque las entidades solidarias administran información que impacta directamente la gestión institucional.

Un error en una base de cartera puede afectar el análisis de morosidad.
Una mala consolidación de aportes puede distorsionar un informe financiero.
Una tabla mal estructurada puede generar reprocesos.
Un indicador incompleto puede llevar a una conclusión equivocada.
Un reporte poco claro puede dificultar la toma de decisiones de la gerencia o la junta directiva.

Por eso, capacitar al equipo en Excel no debe verse como un gasto operativo. Debe entenderse como una inversión en productividad, control, análisis y capacidad institucional.

Qué debería saber una persona con buen nivel de Excel en el sector solidario

Un perfil profesional competitivo debería manejar, como mínimo:

  • Organización de bases de datos.
  • Limpieza y normalización de información.
  • Filtros, ordenamientos y segmentaciones.
  • Funciones de búsqueda y referencia.
  • Funciones lógicas y condicionales.
  • Tablas dinámicas.
  • Gráficos e indicadores.
  • Validaciones de datos.
  • Formatos condicionales.
  • Cruces entre bases.
  • Consolidación de reportes.
  • Preparación de información para informes gerenciales.
  • Buenas prácticas para evitar errores en hojas de cálculo.

Un nivel más avanzado debería incluir Power Query, conexión entre tablas, automatización de tareas, modelos de datos y preparación de información para Power BI.

Conclusión: aprender Excel es aprender a decidir mejor

En el sector solidario, Excel sigue siendo una herramienta fundamental para mejorar la productividad, fortalecer los reportes, reducir errores y tomar mejores decisiones.

Pero el verdadero objetivo no es aprender botones, fórmulas o comandos.

El verdadero objetivo es que los equipos puedan convertir los datos de la entidad en información clara, confiable y estratégica.

Quien aprende Excel mejora su perfil profesional.
Quien domina Excel aporta más valor a su entidad.
Y quien combina Excel con inteligencia artificial y Power BI se prepara para una nueva dimensión del análisis de datos.

En un entorno donde las habilidades laborales cambian rápidamente, aprender Excel ya no es una opción secundaria. Es una competencia esencial para trabajar mejor, decidir mejor y aportar más al desarrollo institucional del sector solidario.
:::

Brecha de liquidez e IRL: ¿su entidad entiende el reporte o solo lo envía?

Brecha de liquidez e IRL: ¿su entidad entiende el reporte o solo lo envía?

Riesgo de Liquidez · Sector Solidario

¿Su entidad entiende lo que dice su brecha de liquidez y su IRL, o solo los envía porque el sistema los genera?

Esa diferencia —aparentemente pequeña— separa a una entidad que gestiona el riesgo de liquidez de forma preventiva de otra que solo reacciona cuando el problema ya está encima.

IRL

El riesgo de liquidez es uno de los más sensibles para las organizaciones solidarias que captan o administran recursos de sus asociados. Aunque puede presentarse en cualquier empresa, en cooperativas con actividad financiera, fondos de empleados y asociaciones mutuales que manejan ahorros, su materialización puede ser especialmente grave.

No se trata únicamente de cumplir con un reporte, generar un archivo o validar una estructura ante la Superintendencia de la Economía Solidaria. La verdadera pregunta es más profunda y compromete la capacidad real de gestión de la entidad.

¿Qué es el riesgo de liquidez?

Es la posibilidad de que una entidad no cuente con recursos suficientes para atender oportunamente sus obligaciones. En términos sencillos: el riesgo de no tener dinero disponible en el momento en que se necesita.

En una organización solidaria, este riesgo puede afectar compromisos como:

  • Devolución de ahorros.
  • Entrega de aportes en caso de retiro.
  • Desembolso de créditos aprobados.
  • Pago a proveedores.
  • Cumplimiento de obligaciones financieras.
  • Pago de nómina y gastos operativos.
  • Atención normal del giro ordinario de la entidad.

Cuando una entidad no puede atender estas obligaciones de manera oportuna, el problema deja de ser solo financiero y se convierte en un problema de confianza. Y en el sector solidario, la confianza es un activo fundamental.

Liquidez y confianza: una relación crítica

Una situación grave de iliquidez puede convertirse en crisis institucional en muy corto plazo.

Una entidad solidaria puede soportar durante un tiempo indicadores de rentabilidad bajos, cartera deteriorada o dificultades operativas. Pero si no puede devolver oportunamente ahorros o aportes, realizar desembolsos o cumplir con proveedores, empleados o bancos, el mensaje se propaga rápidamente.

La percepción de iliquidez puede generar temor, retiros masivos y pérdida de confianza. En ese escenario, el problema inicial crece de forma acelerada.

La lección histórica del sector solidario

El sector solidario colombiano ya vivió una lección dolorosa a finales de los años noventa, cuando varias cooperativas comprometieron los ahorros de sus asociados. La pérdida de confianza generó efectos en cadena y afectó no solo a entidades con problemas, sino también a organizaciones con mejores indicadores financieros.

Esa crisis fortaleció el papel de la Superintendencia de la Economía Solidaria e impulsó la evolución de la regulación en administración de riesgos. De ahí nació la necesidad de medir, monitorear y controlar el riesgo de liquidez con herramientas como:

  • La brecha de liquidez.
  • El fondo de liquidez.
  • El IRL o Indicador de Riesgo de Liquidez.
  • Los flujos de caja.
  • Las pruebas de estrés.
  • Los planes de contingencia.
  • Las pruebas de desempeño o backtesting.
  • Los comités internos de riesgo de liquidez.

Sin embargo, tras más de dos décadas de desarrollo normativo, todavía existe una brecha importante entre el cumplimiento formal y la gestión real del riesgo.

El problema: reportes que se generan, pero no se interpretan

En muchas entidades, la brecha de liquidez se ha convertido en un formato que se produce periódicamente para cumplir con la supervisión. El sistema genera el reporte, se valida, se remite… y la entidad descansa.

Pero el verdadero valor de la brecha de liquidez no está en enviarla. Está en entenderla. Bien interpretada, debería permitir responder preguntas como:

  • ¿En qué bandas de tiempo se concentra la mayor presión de liquidez?
  • ¿La entidad tiene recursos suficientes para atender sus vencimientos?
  • ¿Qué pasaría si los principales ahorradores retiran sus recursos?
  • ¿Qué ocurre si aumenta la mora de los principales deudores?
  • ¿Qué pasa si se retrasa el recaudo por descuentos de nómina?
  • ¿La entidad puede resistir un aumento inesperado en la demanda de crédito?
  • ¿Qué tan vulnerable es frente a cambios en tasas de interés?
  • ¿Cuánto tiempo podría soportar un choque de liquidez?

Si la gerencia, el contador, el tesorero, el revisor fiscal, el comité de riesgos, la junta directiva o el consejo de administración no pueden interpretar estos resultados, la entidad está desaprovechando una herramienta clave de gestión.

La pregunta de fondo

La brecha de liquidez debe servir para decidir, no solo para reportar.

La brecha de liquidez no es un cuadro: es una alerta temprana

Su propósito es mostrar los descalces entre entradas y salidas de recursos en distintos horizontes de tiempo. Bien interpretada, permite identificar si la entidad puede enfrentar sus obligaciones futuras con los recursos disponibles o esperados.

Una brecha bien interpretada ayuda a decidir sobre:

Políticas de captación · límites de concentración · plazos de colocación · tasas activas y pasivas · estrategias de fondeo · uso del fondo de liquidez · restricciones temporales de crédito · planes de contingencia · seguimiento a flujos de caja · políticas de liquidez mínima.

IRL: una herramienta que necesita mayor apropiación

El Indicador de Riesgo de Liquidez se incorporó para fortalecer la medición del riesgo en el corto plazo. Pero, igual que la brecha, pierde valor si se calcula sin comprensión técnica. La pregunta no es solo si el sistema lo generó, sino si refleja adecuadamente la situación de liquidez y si la administración está tomando decisiones con base en ese resultado.

Un indicador sin análisis puede convertirse en una falsa sensación de control: la entidad cree que gestiona el riesgo porque cumple con el envío, cuando en realidad no usa la información para anticipar escenarios críticos.

El riesgo de tasa de interés también afecta la liquidez

Un error frecuente es analizar la liquidez de forma aislada. En la práctica se conecta con el riesgo de mercado y el de tasa de interés. Si las tasas del mercado suben y la entidad reconoce rendimientos bajos sobre ahorros o CDAT, algunos asociados podrían retirar sus recursos hacia alternativas externas más rentables, generando salidas inesperadas de liquidez.

Por eso el comité interno de riesgo de liquidez debería monitorear también el entorno: tasas de interés, inflación, competencia por captaciones, costo del fondeo, comportamiento de la cartera, concentración de ahorradores y deudores, flujos de caja, liquidez del mercado y cambios económicos que afecten los ingresos de los asociados.

En síntesis

El riesgo de liquidez no se gestiona mirando el formato. Se gestiona entendiendo el contexto.

Pruebas de estrés: anticiparse antes de la crisis

Una gestión seria debe incluir pruebas de estrés para simular escenarios adversos y evaluar la capacidad de resistencia de la entidad. Algunos escenarios que deberían analizarse:

  • Retiro inesperado de los principales ahorradores.
  • Aumento de la mora en los principales deudores.
  • Retraso en los descuentos de nómina y caída del recaudo esperado.
  • Incremento en la demanda de créditos.
  • Salida masiva de recursos de ahorro a la vista.
  • Deterioro de la confianza de los asociados.
  • Tasas externas que hagan menos atractiva la captación interna.
  • Necesidad simultánea de atender retiros, créditos y obligaciones operativas.

Todo apunta a responder una pregunta central que no debería improvisarse cuando el problema ya ocurrió: ¿cuánto tiempo podría resistir la entidad un choque de liquidez?

Plan de contingencia: no se diseña durante el incendio

Es similar a un plan de evacuación: nadie debería diseñar las rutas de salida cuando el edificio ya está en emergencia. En materia de liquidez, las decisiones deben estar definidas antes de que se materialice la crisis.

Un plan de contingencia de liquidez debería establecer, como mínimo:

  • Señales de alerta temprana y niveles de criticidad.
  • Responsables de activación.
  • Medidas preventivas y correctivas.
  • Fuentes alternativas de liquidez y uso permitido del fondo de liquidez.
  • Restricciones temporales de colocación y priorización de pagos.
  • Estrategias de comunicación.
  • Escalamiento a órganos de administración y control.
  • Seguimiento posterior a la contingencia.

Sin un plan claro, la entidad queda expuesta a decisiones improvisadas, reactivas y, en algunos casos, contraproducentes.

El papel del comité interno de riesgo de liquidez

El comité no debería limitarse a revisar informes: su función debe ser estratégica. Debe ayudar a la administración y a los órganos de dirección a identificar señales de alerta, evaluar escenarios, recomendar políticas y anticipar decisiones —revisando periódicamente la brecha, el IRL, los flujos de caja, las concentraciones, las pruebas de estrés y la suficiencia del fondo de liquidez—. Cuando funciona bien, agrega valor; cuando se limita a cumplir un requisito, pierde su razón de ser.

Errores frecuentes en la gestión del riesgo de liquidez

1

Creer que validar el reporte equivale a gestionar el riesgo

Que un sistema genere un archivo no significa que la entidad entienda su exposición.

2

No interpretar la brecha de liquidez

Si los órganos de administración y control no la comprenden, su valor es limitado.

3

No hacer pruebas de estrés

Sin escenarios adversos no se sabe cómo reaccionaría la entidad ante retiros, mora o choques externos.

4

No realizar pruebas de desempeño (backtesting)

Las metodologías deben revisarse para evaluar si reflejan el comportamiento real de la entidad.

5

No conectar liquidez con tasas de interés

Las decisiones de tasas pueden incentivar entradas o salidas de recursos y afectar la liquidez.

6

No actualizar planes de contingencia

Un plan desactualizado o genérico no sirve cuando se necesita actuar rápido.

7

No involucrar a los órganos de dirección

La liquidez no es solo un tema contable o de riesgos: es un asunto de gobierno corporativo.

8

Depender excesivamente del software

El software calcula, pero la administración debe analizar, interpretar y decidir.

Autodiagnóstico

¿Qué debería revisar su entidad?

Marque los puntos que su entidad ya cubre con solvencia. Los que queden sin marcar son su mapa de trabajo.

0 de 12 puntos cubiertos

Comience a marcar para conocer el estado de su gestión de liquidez.

Conclusión: la brecha y el IRL deben servir para decidir

El riesgo de liquidez no puede reducirse a un reporte ni delegarse por completo al software o al cumplimiento formal. La brecha de liquidez, el IRL, los flujos de caja, las pruebas de estrés y el plan de contingencia deben convertirse en herramientas vivas de gestión.

Cuando una entidad entiende su brecha y su IRL, puede anticiparse. Cuando solo los reporta, puede estar ignorando señales que algún día podrían materializarse de forma crítica. En materia de liquidez, reaccionar tarde puede ser demasiado costoso.

Fortalezca la gestión real de su riesgo de liquidez

En nuestro seminario de SARL (Sistema de Administración de Riesgo de Liquidez) aprenderá a interpretar la brecha, leer el IRL, diseñar pruebas de estrés y construir un plan de contingencia que funcione antes del incendio.

Conocer el seminario SARL

Pregunta para los órganos de administración y control

Si hoy se presentara una salida inesperada de recursos, un retraso fuerte en recaudos o un retiro significativo de ahorros:

¿Su entidad sabría exactamente qué hacer, quién debe actuar y qué medidas activar?

Si la respuesta no es clara, el riesgo de liquidez merece una revisión inmediata.

Comités de Riesgos: funciones, responsabilidades y claves para fortalecer el SIAR

En las entidades del sector solidario, los Comités de Riesgos no deberían existir solo para cumplir una exigencia formal. Su verdadero valor está en convertirse en un espacio técnico de análisis, seguimiento y recomendación para apoyar a la Junta Directiva o al Consejo de Administración en la gestión de los riesgos.

De acuerdo con el guion del video, estos comités aparecieron en el año 2021 con la expedición de la nueva versión de la Circular Básica Contable y Financiera. Allí se establece que deben estar conformados, como mínimo, por tres integrantes: un miembro de la Junta Directiva o del Consejo de Administración, quien debe actuar como presidente; la persona encargada de riesgos de la entidad; y los demás integrantes que la organización defina.

El Comité de Riesgos tiene un papel esencialmente asesor. Su función principal es recomendar a la Junta Directiva o al Consejo de Administración las metodologías, instrumentos y mecanismos que la entidad debe adoptar para gestionar adecuadamente sus riesgos.

Esto implica apoyar el proceso de administración de riesgos en sus diferentes etapas:

  • Identificar los riesgos a los que está expuesta la entidad.
  • Evaluar el impacto y la probabilidad de ocurrencia de los eventos de riesgo.
  • Recomendar mecanismos de medición, monitoreo y control.
  • Hacer seguimiento a los riesgos.
  • Formular recomendaciones a la Junta Directiva o al Consejo de Administración.

En ese sentido, el comité no reemplaza a los órganos de administración, pero sí debe servir como un apoyo técnico para que las decisiones se tomen con mayor información, evidencia y criterio preventivo.

Uno de los aspectos más importantes que deben comprender los integrantes del Comité de Riesgos es que el Sistema Integral de Administración de Riesgos —SIAR— no aplica de la misma manera para todas las organizaciones.

El alcance depende del tipo de entidad y de los sistemas particulares que le resulten aplicables.

Por ejemplo, todas las entidades que otorgan créditos u operaciones de mutuo deben implementar el SARC. Sin embargo, el SARC no opera exactamente igual en todas las entidades, porque algunas deben aplicar metodologías más completas y otras tienen un alcance diferente.

También ocurre con el riesgo de liquidez. Las entidades que captan ahorros deben medir la brecha de liquidez y el IRL, pero no todas tienen que hacerlo mensualmente ni con el mismo nivel de detalle. En el guion se menciona, además, que solo ciertos fondos de empleados de categoría plena deben implementar de forma completa algunos componentes del riesgo de liquidez.

En cuanto al riesgo de mercado y el riesgo operativo, el video señala que existen obligaciones específicas para las cooperativas con actividad financiera. Sin embargo, esto no significa que las demás entidades no estén expuestas a esos riesgos. Por eso, el comité debe entender muy bien qué aplica, qué no aplica y qué riesgos deben ser monitoreados según la realidad de cada organización.

En muchas entidades, la persona encargada de riesgos termina asumiendo casi toda la carga operativa del comité. Es quien propone metodologías, organiza reuniones, prepara informes, orienta la discusión, levanta actas y, en muchos casos, también ejerce funciones relacionadas con cumplimiento.

El problema es que no siempre los demás integrantes del Comité de Riesgos tienen la misma formación técnica. Algunos miembros provienen de la Junta Directiva, del Consejo de Administración o de otros espacios de la organización, pero no necesariamente cuentan con experiencia o conocimiento especializado en riesgos.

Por eso es necesario fortalecer la preparación del comité. El objetivo no es quitarle liderazgo al encargado de riesgos, sino lograr que los demás integrantes tengan herramientas suficientes para aportar, opinar, recomendar y participar activamente en las decisiones relacionadas con el SIAR.

El Comité de Riesgos debe reunirse mensualmente, monitorear los riesgos y dejar evidencia de su gestión mediante actas. Además, los informes correspondientes deben presentarse a la Junta Directiva o al Consejo de Administración, de forma semestral o anual, según corresponda.

Dentro de sus actividades de seguimiento, el comité debe revisar la evaluación de cartera, monitorear la cartera y conocer los eventos de riesgo que puedan afectar a la entidad.

Entre los eventos que deben informarse al comité se encuentran:

  • Riesgo operativo.
  • Fraudes.
  • Ataques informáticos.
  • Destrucción de activos.
  • Incumplimiento de límites.
  • Violaciones al código de conducta.
  • Hechos externos.
  • Demandas.
  • Informes de revisoría fiscal.
  • Requerimientos de autoridades competentes, como la DIAN o la Supersolidaria.

El guion plantea incluso que el Comité de Riesgos podría analizar primero los informes de revisoría fiscal y sus recomendaciones, con el fin de orientar a la Junta Directiva o al Consejo de Administración sobre las medidas que deberían adoptarse para corregir observaciones o glosas.

Cuando el Comité de Riesgos funciona correctamente, puede aportar de manera significativa a la cultura de prevención, al fortalecimiento del control interno y a la toma de decisiones oportunas.

Su papel se vuelve especialmente relevante porque las organizaciones deben monitorear permanentemente lo que ocurre a su alrededor. Cambios en la legislación, variaciones en las tasas de interés, condiciones adversas del mercado o nuevos eventos de riesgo pueden afectar la estabilidad de la entidad.

Por eso, el comité no debe limitarse a recibir informes. Debe analizarlos, discutirlos, formular recomendaciones y ayudar a que la organización se anticipe a los impactos negativos.

¿Pueden las cooperativas, fondos de empleados y mutuales hacer inversiones de capital?

¿Considera que este tipo de inversiones puede afectar la misión institucional de una entidad solidaria?