En un mundo donde las necesidades de los asociados y la exigencia normativa crecen sin freno, en nuestras organizaciones tenemos siempre una disyuntiva fundamental: seguir los métodos tradicionales, que van quedando obsoletos, o abrirse a las oportunidades que trae la digitalización. La pregunta no es si adoptar la tecnología, sino cómo y cuándo. Aquí exploraremos cómo la gestión de crédito puede ser el motor que impulse a nuestras organizaciones hacia un futuro más eficiente, seguro y sostenible.
La Brecha Tecnológica en el Sector Solidario: Un Problema Cada Vez Más Notorio
Imaginemos el escenario típico de una solicitud de crédito en una organización solidaria: formularios extensos, documentos físicos, aprobaciones que dependen de múltiples personas y un sinfín de correos y llamadas de seguimiento. Este proceso, lejos de ser ágil, termina convirtiéndose en una barrera para los propios asociados, quienes ven cómo su experiencia y necesidades quedan relegadas al papeleo. En contraste, los consumidores de otros sectores, como el bancario, acceden a créditos en minutos desde su teléfono móvil. Esta disparidad en tiempos de respuesta y accesibilidad es cada vez más difícil de justificar.
¿Y qué sucede cuando se tiene que hacer frente a requerimientos de auditorías y a la Superintendencia de la Economía Solidaria?
Mantener la información del crédito organizada y cumplir con normativas puede ser un dolor de cabeza si los procesos son manuales. La realidad es que, en pleno 2024, confiar en sistemas de archivo físicos y en un seguimiento de riesgo sin herramientas digitales resulta insostenible. Si el sector solidario quiere mantenerse competitivo, debe pensar en una nueva forma de gestionar sus créditos.
La Eficiencia Digital como Clave para el Crecimiento
La digitalización no es solo un tema de eficiencia; es un cambio estructural que permite a las organizaciones no solo optimizar su tiempo, sino también reducir el uso de papel, ser más transparentes y mejorar la precisión en la toma de decisiones de riesgo crediticio. Hoy, los sistemas digitales permiten analizar la capacidad de pago de un asociado en cuestión de minutos, evaluando factores como su historial crediticio, el monto solicitado, y su relación con otros créditos vigentes, todo sin necesidad de levantar el teléfono o esperar una semana para obtener un documento impreso.
En este contexto, las organizaciones que adoptan soluciones digitales pueden generar flujos de trabajo automatizados, ahorrando tiempo y reduciendo el margen de error humano. Ya no se trata de hacer las cosas «más rápido», sino de hacerlo de manera más precisa y conforme a la normativa.
Criterios de Análisis Modernos: ¿Está su Organización Evaluando el Riesgo de Forma Correcta?
La normativa de la Superintendencia no solo exige cumplir con ciertos requisitos básicos de evaluación de riesgo, sino que invita a las organizaciones a dar un paso adelante en la gestión del crédito. Esto implica tener en cuenta criterios de capacidad de pago, solvencia y comportamiento en centrales de riesgo. Sin embargo, ¿cómo medir estos elementos de manera fiable y rápida?
La tecnología permite no solo verificar los datos del asociado, sino correlacionarlos con información financiera relevante, hacer comparaciones y hasta medir la probabilidad de incumplimiento con base en los ingresos y compromisos de la persona. Además, con un sistema digital, no solo se reduce la necesidad de archivo físico, sino que también se crean registros organizados y centralizados que cumplen con la normativa, lo que facilita el trabajo durante auditorías o revisiones de la Superintendencia.
Una Experiencia para el Asociado: Menos Barreras, Más Confianza
Hoy en día, la experiencia del asociado y/o cliente en cualquier servicio, y el crédito no es la excepción. La facilidad con la que un asociado puede solicitar y gestionar su crédito influye directamente en su percepción de la organización. Cuando una solicitud de crédito puede hacerse desde la comodidad del hogar, con una respuesta en cuestión de minutos, no solo se genera una percepción positiva, sino que también se aumenta la probabilidad de recurrencia y fidelización del asociado.
En cambio, cuando el proceso es lento y lleno de requisitos manuales, es fácil perder la confianza y buscar alternativas. Aquí, la digitalización se convierte en una ventaja competitiva: el asociado puede hacer simulaciones de crédito en línea, verificar sus requisitos y presentar sus documentos sin esfuerzo.
Más Allá de los Beneficios: La Realidad de la Seguridad y la Sostenibilidad
Además de la eficiencia y la experiencia del usuario, hay un beneficio adicional en la digitalización de los créditos que muchas veces pasa desapercibido: la seguridad. Hoy en día, confiar en archivos físicos y en pagarés impresos representa un riesgo no solo operativo, sino legal. Estos documentos están expuestos a pérdidas, daños o incluso fraudes. Con un sistema de créditos digital, cada paso queda registrado y los documentos pueden ser desmaterializados, lo que garantiza un respaldo seguro y en línea, disminuyendo los riesgos de pérdida de información.
La sostenibilidad es otro punto clave. En el mundo actual, reducir el uso de papel ya no es solo una cuestión de ahorro, sino de responsabilidad ambiental. Las organizaciones solidarias, que se enorgullecen de sus principios éticos y solidarios, pueden alinearse con prácticas responsables para con el medio ambiente al optar por un sistema digital para la gestión de créditos. Al reducir el papel y los desplazamientos innecesarios, no solo protegen al medio ambiente, sino que también muestran su compromiso con un futuro más sostenible.
Conclusión: La Transformación Digital es una Necesidad, No una Opción
La gestión de crédito digital representa más que una tendencia, es una necesidad imperante para las organizaciones solidarias que desean crecer y cumplir con los estándares normativos. Una plataforma digital para créditos no solo agiliza el proceso, sino que aporta precisión, seguridad y sostenibilidad, convirtiéndose en el aliado ideal para enfrentar los desafíos de hoy y del futuro.
Es hora de dejar atrás las barreras y de adoptar un modelo que empodere a los asociados, cumpla con las normativas y refuerce los valores del sector solidario. La revolución digital está aquí, y el momento de transformarse es ahora.
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A medida que nos acercamos al 2025, las organizaciones del sector solidario enfrentan el reto de construir un presupuesto que vaya más allá de lo convencional, uno que no solo refleje las expectativas financieras, sino que actúe como una hoja de ruta para superar los desafíos económicos y aprovechar las oportunidades emergentes.
EL presupuesto: de una simple proyección de gastos e ingresos, a una herramienta estratégica de transformación y crecimiento.
¿Por qué tu presupuesto necesita ser bien proyectado para el 2025?
Para muchas organizaciones, el presupuesto anual es solo un ejercicio financiero. Sin embargo, los desafíos de hoy, como las altas tasas de interés, el desempleo y los cambios en el costo de vida, exigen una visión más profunda y anticipativa. Es necesario construir presupuestos que no solo miren el año que viene, sino que sean flexibles, oportunos y estén adaptados para responder a cambios abruptos en la economía.
La inflación como punto crítico
En los últimos meses, hemos visto que la inflación ha disminuido a un 5.68%, una mejora significativa, pero que aún supera el 4% que el Banco de la República considera como límite superior. Esto no es solo una cifra; implica que los costos básicos, como la vivienda y la educación, siguen aumentando. Un presupuesto para el 2025 debe prever cómo estos costos impactarán tanto en los ingresos como en los gastos operativos y plantear soluciones como la eficiencia en costos o nuevas estrategias de generación de ingresos.
Paso 1: Más allá de los números, explora el contexto
En lugar de ver el presupuesto como una simple suma de cifras, incorporemos un análisis contextual. Las perspectivas para el 2025 incluyen escenarios complejos de desempleo y una lenta reducción de las tasas de interés. Esto significa que nuestro enfoque debe incluir:
Planificación por contingencias: Evaluar cómo cada incremento en el desempleo o en los costos de servicios impactará la morosidad y la cartera de crédito.
Flexibilidad de gasto: Los gastos en sectores como vivienda y educación continuarán siendo inelásticos, por lo cual la estrategia debería considerar las áreas donde se pueden generar ahorros y reasignaciones rápidas.
Paso 2: Anticípate a las oportunidades de crédito
Una de las estrategias más prometedoras es el acceso al Pacto por el Crédito, que abre nuevas posibilidades de financiación. Este año, integrarlo en el presupuesto no es solo recomendable, sino esencial. Pero vayamos un paso más allá: en lugar de considerar estas fuentes como fondos adicionales, úsalas para impulsar proyectos innovadores, como:
Proyectos de turismo social y rural: Existen cooperativas y fondos de empleados que podrían capitalizar sus activos turísticos (hoteles o centros vacacionales) en proyectos sostenibles, generando ingresos adicionales y apoyando el turismo comunitario.
Vivienda como inversión social: Facilitar créditos para mejoras en vivienda no solo atiende una necesidad social crítica sino que fortalece el compromiso de los asociados y reduce el riesgo de rotación. Un presupuesto sólido debe prever estas áreas de impacto social y definirlas como líneas de inversión clave.
Paso 3: Aborda los errores en los estados financieros para evitar sorpresas
Los errores comunes en la contabilidad del sector solidario, como la incorrecta clasificación de fondos o inversiones, pueden desajustar por completo un presupuesto. Este año, toma una postura disruptiva hacia la contabilidad: reevalúa cada línea de tu catálogo de cuentas y asegúrate de que se alineen con las últimas normativas. Solo un presupuesto construido sobre una base sólida puede garantizar la salud financiera y evitar sorpresas.
Principales errores:
Continúa visitando mi blog, donde te presentaré una herramienta para identificar si tu entidad comete alguno de estos errores. También puedes inscribirte en mi seminario de elaboración de presupuestos, donde aprenderás a reconocer, corregir estos errores y a preparar un presupuesto excepcional para 2025. Click AQUÍ
Paso 4: Estrategias de ajuste en las tasas de interés
Se espera que las tasas de interés bajen, pero no a la velocidad que muchos anticipan. Esto crea un escenario donde la competencia en el sector crediticio será intensa. Para hacer frente a este desafío:
Optimiza las líneas de crédito: Ajusta las tasas de interés y los plazos para atraer a un público que, aunque enfrenta restricciones económicas, necesita alternativas de financiamiento sostenibles.
Diversificación de ingresos: Considera añadir líneas de crédito alternativas o enfocarte en tipos de crédito menos tradicionales para captar a asociados con diferentes perfiles de necesidad y de riesgo.
Paso 5: Impulsa una visión solidaria y sostenible
Finalmente, un presupuesto debe ser uno que incluya a sus asociados en su diseño y resultados. Más allá de las cifras, este debe ser un plan que tenga en cuenta la sostenibilidad del entorno, la equidad en el acceso a los servicios, y que potencie la autogestión en cada área. Las organizaciones solidarias pueden liderar el cambio integrando conceptos como:
Capacitación financiera para asociados: Presupuestar para programas que eduquen a los asociados y sus familias en temas financieros, reforzando así la cultura de ahorro y responsabilidad económica.
Transformemos la visión de presupuesto
Con este enfoque, el presupuesto deja de ser un ejercicio financiero anual y se convierte en un instrumento vivo, uno que refleje no solo los objetivos de una organización, sino también su propósito. Nos vemos este viernes 1 de Noviembre para que aprendas a planificar con audacia, priorizando la sostenibilidad y el apoyo a los asociados con la innovación así tu organización estará no solo preparada, sino anticipada a los cambios del entorno. Click AQUÍ
Las entidades del sector solidario enfrentan actualmente un requerimiento importante de la Superintendencia de la Economía Solidaria (Supersolidaria), relacionado con la revisión y verificación de la información financiera reportada a través del Sistema Integral de Control y Supervisión para la Economía Solidaria (SICSES).
Este requerimiento surge de la necesidad de asegurar que las organizaciones estén cumpliendo con sus obligaciones de rendición de cuentas, tal como se especifica en la Circular Básica Jurídica (Circular Externa 020 de 2020), en relación con los reportes de diciembre de 2023 y el primer semestre de 2024.
Obligaciones del Revisor Fiscal
La Supersolidaria establece claramente que el revisor fiscal de cada entidad tiene la responsabilidad de garantizar que la información financiera reportada sea fielmente tomada de los libros contables, cumpliendo con las normas legales, estatutarias y reglamentarias vigentes. El revisor fiscal debe presentar un informe en el que se asegure que la información enviada refleja de manera precisa la situación financiera de la entidad y que está alineada con los requerimientos de la Circular Básica Contable y Financiera (CBCYF).
Este informe también debe abordar la fidelidad de la información reportada en relación con el cumplimiento del régimen prudencial y las normas de gestión de riesgos, incluyendo el cumplimiento de las políticas del SARLAFT (Sistema de Administración del Riesgo de Lavado de Activos y Financiación del Terrorismo). Específicamente, se requiere que los revisores fiscales de los fondos de empleados remitan un informe semestral, asegurando que se cumplan las obligaciones de reporte tanto al final del semestre como al cierre del ejercicio financiero.
¿Qué pasa si no se cumple con este requisito?
En el requerimiento actual, la Supersolidaria menciona que no se ha evidenciado el envío del informe del revisor fiscal para el cierre de diciembre de 2023 y el primer semestre de 2024. Esto puede generar sanciones y otras consecuencias para las entidades que no presenten estos informes en el plazo previsto. Es crucial que las organizaciones tomen las medidas necesarias para corregir cualquier incumplimiento y presentar los informes requeridos a tiempo.
¿Estás seguro de que tu entidad está cumpliendo?
Ante esta situación, es vital que las entidades del sector solidario se pregunten si están cumpliendo con todas las obligaciones:
¿Ya has enviado el informe del revisor fiscal?
¿Tienes cómo soportar que la información financiera reportada a la Supersolidaria ha sido revisada y es verídica?
¿Estás seguro de que los datos enviados cumplen con las normas vigentes?
No cumplir con estos requisitos puede acarrear sanciones graves. Es momento de actuar y asegurar que tu entidad esté en regla.
Capacitación Especializada: Auditoría a los Reportes del SICSES
En este seminario, abordaremos temas fundamentales como: ✔️ Las modificaciones recientes del SICSES que impactan la forma en que las entidades deben reportar. ✔️ El nuevo reporte pedagógico de la pérdida esperada, diseñado específicamente para entidades de nivel 2. ✔️ Métodos prácticos para auditar la información enviada a la Supersolidaria, asegurando que cumpla con la normativa vigente.
Inscríbete ahora para recibir las herramientas y conocimientos necesarios para garantizar el cumplimiento de tu organización y evitar sanciones por parte de la Superintendencia de la Economía Solidaria.