Material Seminario TALLER-Sistema de Administración de Riesgo de Crédito-NUEVO modelo para el cálculo de provisiones. PERDIDA ESPERADA
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En julio de 2020 junto con el reporte de junio del mismo año, debe enviarse este nuevo reporte que consta de más de 41 indicadores y más de 1000 datos estadísticos para medir el balance social.
Cada año deberá enviarse a la Supersolidaria con el fin del ejercicio y presentarse en la Asamblea. En mi opinión personal este tipo de reportes no son parte de la función MISIONAL de la Supersolidaria que son Inspección, Vigilancia y Control: cumplimiento de normas, gestión de riesgos, protección de aportes, ahorros, de los derechos y obligaciones de asociados y directivos.
Es un gran trabajo elaborar esas tablas y recolectar datos de los cuales hoy no dispone el sector solidario y tardaran años. Además que los asociados van a ser reacios de aportar alguna información como la raza, (¿para que?) en Colombia todos somos mestizos. Seguramente va a improvisar enviando la poca información disponible que tenga al respecto.
Dudo que la Supersolidaria pueda con esa información de escasa calidad efectuar algún trabajo que contribuya verdaderamente el cumplimiento de su MISIÓN establecida por LEY. En general, no creo que este nuevo reporte sea de ninguna utilidad social, financiera, legal; ni para la Supersolidaria, ni para el sector y bien podrían haberse cumplido los objetivos solo con el anexo 2 y 3.
Buena Suerte a todos: Supersolidaria y Vigilados. No quiero ser ave de mal agüero pero creo que «este hijo nació muerto»
Diego Betancour
La forma en que la parálisis de los sectores productivos durante casi tres meses y el lento retorno a la actividad productiva de la mayoría de ellos pueda afectar al sector solidario varía mucho dependiendo del sector económico al cual pertenezcan sus asociados:
En general es de esperarse que la mayoría del subsector de Fondos de Empleados salga en buenas condiciones de la Pandemia, pero no indemne debido a:
El retiro de una gran cantidad de asociados no solo por la afectación directa en la pérdida de su empleo o la disminución de sus ingresos sino también por las afectaciones indirectas de su grupo familiar (ejemplo: las remesas que reciben miles de familias en Colombia de familiares en el exterior que también han perdido sus empleos), supone una reducción importante en los aportes y ahorros y por ende en la cartera, lo que a su vez reduce los ingresos e incrementa los riesgos de liquidez y crédito.
Lo más grave es que la terminación definitiva de contratos laborales en muchas empresas que tienen fondos de empleados o cooperativas cerradas, podría dificultar la recuperación de la mayoría de la cartera de crédito a un punto que la continuidad de la entidad resulte inviable por asfixia del flujo de caja y pérdidas significativas por deterioro de cartera.
En estos casos la devolución de los aportes y ahorros permanentes a los ex asociados podría no darse oportunamente generando la necesidad de liquidar voluntaria o forzosamente por inviabilidad financiera ya que además del retiro forzoso masivo se podría dar el retiro voluntario masivo derivado del “pánico” de los asociados cuando la liquidez se agote o las pérdidas por provisiones de cartera comprometan el valor de sus aportes y deban efectuarse retenciones importantes a los ex – asociados.
Salvo las Cooperativas de Ahorro y crédito que cuentan con el seguro de depósitos del FOGACOOP, el sector solidario no cuenta con ningún apoyo del Gobierno Nacional en materia de liquidez o protección de los ahorros, motivo por el cual, la seguridad de los aportes y ahorros dependerá de la adecuada gestión de riesgos por parte de los administradores. Los fondos de empleados y asociaciones mutuales administran ahorros por casi $6 billones de pesos y los aportes sociales de todo el sector solidario suman casi $10 billones.
Por otra parte, los verdaderos efectos de la pandemia se verán en los resultados del año 2021 porque con los programas de periodos de gracia y refinanciaciones un asociado que pierda el empleo primero recibiría un periodo de aplazamiento de tres meses (abril, mayo y junio) para luego recibir una refinanciación con un periodo de gracia de dos meses (julio y agosto) así que si para septiembre no ha logrado conseguir empleo o recuperar sus ingresos, seguramente llegará a una mora de entre 60 a 90 días para final de año llegando a categoría “C”, cuya provisión apenas es del 10%, pero en los meses siguientes llegará a “D” y “E” provisionándose el 100% de la cartera y quedando el 90% del gasto para el año 2021.
En general el riesgo de crédito en todo el sistema de economía solidario trasladará la mayoría del efecto del deterioro de la cartera al año 2021 así que al igual que la Pandemia según el director de la OMS: “lo peor está por venir”, en materia de deterioro de la cartera también lo peor está por venir y ser verá apenas en el 2021 cuando además se pretende por parte de la Supersolidaria establecer un nuevo y más “duro” modelo de constitución de provisiones (deterioro) denominado pérdida esperada, cuyos efectos sin duda será que las provisiones se dupliquen, que en un escenario de bajo riesgo, puede ser aceptable siempre que se den al menos tres años para registrar la diferencia gradualmente, pero en un escenario de mayor riesgo como el que se avecina, puede tener graves efectos.
Adicionalmente, la reducción de la tasa de interés del banco de la república del 4,25% al 2,75% y no sería raro que se reduzca un poco más en lo que resta del año, tendrá un efecto inicialmente en el costo de los depósitos y luego se trasladará al costo del crédito especialmente en Vivienda y Libranza.
Es decir que para el año 2021 se combina un escenario de elevadísima liquidez por los créditos que la banca dejó de hacer en el 2020 (los desembolsos semanales se han caído a la quinta parte de lo que se observaba en el 2019) y los cupos de crédito otorgados por el Banco de la República de $23,5 billones.
Esto llevará a una “feroz” competencia del sector solidario con los bancos que van a intentar comprar su cartera de libranza, especialmente la de los mejores clientes, con tasas para compra de cartera que estarán por debajo incluso del 0,80% mes vencido, en consumo por debajo incluso del 0,90% mes vencido y en vivienda por debajo del 0,70% mes vencido además de los subsidios que el Gobierno destinará a la compra de Vivienda de hasta $400 millones, subsidios a los que el sector solidario no tiene acceso hasta hoy, como tampoco tiene acceso a liquidez del Banco de la República. Será una lucha dura y desigual.
El efecto de los periodos de gracia y las refinanciaciones además de la disminución de la cartera por menor colocación de crédito y el cruce de aportes y ahorros de todos los asociados retirados junto con el incumplimiento de una gran cantidad de créditos tendrá efectos materiales en la liquidez y rentabilidad del todo el sector de economía solidaria, no solo en el 2020 sino principalmente en el 2021. Esto afectará por ende los programas sociales, auxilios y beneficios para los próximos años, antes de que se logre regresar a los niveles de excedentes previos a la crisis.
En las Cooperativas de Ahorro y Crédito abiertas y las que no captan ahorros, pero se dedican al crédito y son de vinculo abierto la problemática será aún mayor cuando un porcentaje de asociados importante son independientes, informales, cuenta propia o pertenecen de algún modo a los sectores: comercio, transporte, bares y restaurantes, hoteles y turismo, por mencionar solo algunos y además al parecer el sector agropecuario no necesariamente pasa por un buen momento en medio de la pandemia.
A pesar de que el sistema financiero tiene la ventaja de contar con apoyos directos del Gobierno, sus resultados se verán también afectados por la pérdida de rentabilidad de sus inversiones, el deterioro de su cartera y la caída de sus ingresos de cartera por alivios y menor actividad de colocación. Es por ello que se espera que también recorten parcialmente, aunque en menor proporción, parte de su nómina. De todos modos, no se espera una crisis financiera pues en Colombia bien está construida la premisa económica de que cuando al país le va “mal” al sector financiero le va “regular” y cuando al país le va “bien” al sector financiero le va “fenomenal”.
En el caso de las Cooperativas de sectores como el transportador se verán sin duda afectadas por la disminución en los pasajeros y en la carga por la menor actividad económica, pero podrán recuperarse rápidamente por el efecto rebote que dará la economía una vez se reabra la actividad económica de la industria y la construcción, aunque el transporte intermunicipal y aéreo tendrá mayores afectaciones.
En el caso de las asociaciones mutuales dedicadas a previsión y salud, se podrían ver afectadas además del ahorro y el crédito por las mismas razones descritas previamente, por los potenciales efectos negativos que en la vida y salud de los asociados pueda tener la pandemia y cuyas dimensiones todavía está por conocer el país, especialmente en el segundo semestre del año 2020 y cuyo riesgo solo cesará cuando llegue la vacuna.
En conclusión, la enorme pérdida de empleos generada por la parálisis económica del país y que continuará por varios meses en especial de algunos sectores, va a implicar la pérdida de casi 2 millones de empleos dado que ANIF espera que el desempleo afecte a casi 4 millones de colombianos cuando antes de la crisis apenas superaba los 2 millones.
Muchos de esos nuevos desempleados, son parte de los 6 millones de asociados del sector solidario y por ende, las consecuencias en la liquidez, la calidad de la cartera, los resultados y la sostenibilidad de los programas sociales a medio plazo serán importantes, pero se verán en toda su dimensión especialmente en el año 2021 porque los planes de alivio y refinanciación diferirán el efecto de la materialización del riesgo de crédito.
En junio, inician los vencimientos para la implementación del sistema de administración del riesgo de liquidez – SARL.
Hablemos del cálculo de la brecha de liquidez, algo que venimos haciendo desde hace 17 años. En 2015 se intentó hacer unas modificaciones que luego finalmente quedaron recogidas en la circular externa 06 del 2019 la cual incluye 4 anexos:
Hablando de la brecha liquidez la verdad es que en 17 años el avance es escaso. La mayoría de fondos de empleados y cooperativas reportan el formato sin saber ni siquiera cómo se calcula ni como si interpreta.
Algunas entidades simplemente se confían del sistema que está generando el reporte y no se hacen pruebas para ver si los cálculos que el sistema hace son correctos o no y se observa frecuentemente que muchos cálculos están mal hechos.
Otras entidades hacen los cálculos de forma manual y diferente a los respectivos instructivos y no falta las que escriben cualquier valor o solo diligencian los saldos iniciales sin hacer ninguna maduración porque simplemente quieren que el programa valide para que la información se reporte a través del SICSES (Capturador de Información Financiera de la Supersolidaria).
Podría decirse que hasta hoy que muchos comités de riesgo de liquidez, revisores fiscales contadores, gerentes, y demás funcionarios no utilizan la brecha de liquidez como mecanismo de planeación y evaluación de riesgo.
Revisemos cómo deberían estar calculando la brecha liquidez. Para esto vamos a tener 2 referentes: El numeral 2.9 del capítulo XIV de la circular básica contable y el anexo 3 de la circular externa 06 ya que en el nuevo instructivo la metodología para madurar el ahorro permanente se cambió equivocadamente y era mejor la que estaba vigente antes.
Es importante señalar que la evaluación debe hacerse de manera mensual, asi que deben existir actas mensuales, cálculos mensuales, informes mensuales por parte del comité de riesgo de liquidez a la Junta directiva, a pesar de que el reporte a la Supersolidaria se haga de manera trimestral.
En nuestro concepto deben corregirse algunas cosas en el anexo:
Finalmente, quiero invitarlos a todos a que se hagan estas preguntas: