Planeación estratégica: ¿cómo queremos ver nuestra organización en 2030?

Planeación estratégica: ¿cómo queremos ver nuestra organización en 2030?

Planeación estratégica · Rumbo al 2030

¿Cómo queremos ver nuestra organización en 2030?

Amigos del sector solidario: lo que nos trajo hasta aquí no es necesariamente lo que garantizará nuestro futuro. Por eso la planeación estratégica empieza por una pregunta —y por un buen diagnóstico.

2030

Un plan debe comenzar por un diagnóstico: saber dónde estamos y de dónde venimos. A partir de ese análisis debemos revisar las expectativas, necesidades, capacidades y potencialidades de nuestra base social y de la propia organización. Con esa realidad podremos construir una nueva visión, reafirmar la que ya tenemos o actualizarla.

Hoy deberíamos estar pensando en el año 2030. ¿Cómo queremos que la organización sea percibida, vista y evaluada? Esa visión no puede construirse de manera aislada por un gerente o un pequeño equipo: requiere la participación de quienes lideran la organización.

Delegados Consejo de administración Junta directiva Comité de control social Comités de riesgos, crédito y bienestar Líderes de procesos Colaboradores Gerencia

El punto de partida

Se necesita una construcción colectiva de la visión. Todos necesitamos saber hacia dónde va la organización.

El bienestar del asociado es nuestra razón de ser

La misión de las organizaciones de economía solidaria está contenida, en buena parte, en su objeto social: contribuir al bienestar y a la calidad de vida integral del asociado, de su familia, de la comunidad y de nuestros colaboradores. Esa misión se desarrolla mediante productos, servicios y actividades concretas.

Por eso conviene revisar el portafolio actual y preguntarnos si lo que ofrecemos es realmente lo que el asociado de hoy requiere, demanda o espera. Si nuestros servicios no responden a sus expectativas, el asociado potencial no encontrará motivos para ingresar y el actual tampoco encontrará razones para permanecer.

La planeación estratégica debe ayudarnos a mirar no solo cuál es nuestro asociado de hoy, sino cuál será el del futuro:

¿Qué van a demandar los asociados en los próximos años?
¿Cómo querrán relacionarse con la organización?
¿Qué productos, servicios y canales van a necesitar?
¿Cómo queremos que nos evalúen en 2030?

Las expectativas y las formas de ver la vida están cambiando. La organización del futuro no se comienza a construir dentro de diez años: tenemos que empezar a prepararla desde ahora.

Tecnología sin perder la calidez humana

Muchas organizaciones todavía se apoyan en procesos manuales y posiblemente están dejando de aprovechar herramientas que han evolucionado rápidamente. La inteligencia artificial, la virtualidad, la automatización y la gestión documental permiten tener presencia los siete días de la semana, las 24 horas del día, llegar a distintos lugares del territorio y atender de forma simultánea más operaciones y solicitudes.

En eso debemos invertir: en conocer estas herramientas, entender cómo pueden servirle a la organización y desarrollar productos y canales que nos acerquen mejor al asociado.

Un equilibrio, no una renuncia

Podemos ser más ágiles y digitales sin dejar de ser cercanos. La tecnología y el trato humano pueden convivir.

No podemos seguir apagando incendios

La coyuntura es compleja: cambios en el entorno mundial, tensiones geopolíticas que pueden afectar el petróleo, el gas y la economía, y transformaciones nacionales relacionadas con el Gobierno, la seguridad, el empleo, el crecimiento, la institucionalidad y el tamaño del Estado.

Todo esto puede irradiarse hacia nuestro sector: los ingresos y el empleo de los asociados, el crecimiento de las organizaciones, la regulación aplicable y las obligaciones ante la Supersolidaria. No podemos permanecer todo el tiempo apagando incendios y reaccionando ante lo que va llegando. Tenemos que contar con un plan.

Planear es como organizar un viaje. Si queremos llegar a la costa, debemos sentarnos a pensar en los recursos, los tiempos, los responsables, los líderes y las estrategias que nos permitirán llegar de forma segura. Dar un paso en una dirección no es lo mismo que darlo en otra.

Un plan sencillo que todos puedan comprender

Además de definir las estrategias, necesitamos indicadores que nos permitan evaluar los resultados: aquello que no se mide no se puede controlar. Los indicadores muestran cuánto hemos avanzado y si las estrategias producen los resultados esperados; y necesitamos un mecanismo para evaluar el plan periódicamente y ajustarlo.

Existen muchas técnicas y metodologías, pero lo que queremos poner al alcance de las organizaciones solidarias es algo sencillo, práctico y comprensible. Si alguien pregunta cuál es la planeación estratégica de la entidad, deberíamos poder mostrar un documento corto y claro:

La anatomía de un plan estratégico claro

1
Misiónnuestra razón de ser
2
Visióna dónde vamos en 2030
3
Objetivosqué queremos lograr
4
Estrategiascómo lo lograremos
5
Indicadorescómo mediremos
6
Responsablesquién lidera cada frente
7
Presupuestoscon qué recursos
8
Plan de acciónqué hacer y cuándo

Debe ser un documento al alcance de todos, que pueda difundirse entre los asociados y permita que cada persona comprenda hacia dónde se dirige la organización.

28Agosto
Encuentro del sector solidario

Construyamos juntos el Plan Estratégico 2027–2030

Acompáñenos en esta reflexión. Entre más personas de la organización participen, mayor será la capacidad institucional para abordar el proceso, aportar ideas y construir colectivamente la visión. Están invitados:

Consejos de administración Juntas directivas Gerentes Contadores Revisores fiscales Jefes de procesos Comités de crédito, riesgos, control y bienestar social
Conozca más e inscríbase

La invitación

Tener una visión es el primer punto de partida. Aunque 2030 parezca lejano, desde el principio debemos tener claro hacia dónde encaminamos la organización.

Todos necesitamos saber para dónde va este barco.