Planeación estratégica: ¿cómo queremos ver nuestra organización en 2030?

agosto 25, 2026

Diego Betancour Palacios

Veinte años de experiencia como facilitador, conferencista y docente en temas relacionados con la gestión empresarial y social de más de 100 organizaciones en todo el País principalmente del sector solidario

Por Diego Betancour

Amigos del sector solidario, ¿qué es la planeación estratégica?

Un plan debe comenzar, fundamentalmente, por un diagnóstico: saber dónde estamos y de dónde venimos. Lo que nos ha traído hasta aquí posiblemente no sea lo mismo que garantizará nuestro éxito o nos permitirá avanzar hacia el futuro. Por eso necesitamos partir de un buen diagnóstico.

A partir de ese análisis debemos revisar las expectativas, necesidades, capacidades y potencialidades de nuestra base social y de la propia organización. Con esa realidad podremos construir una nueva visión, reafirmar la que ya tenemos o actualizarla.

Hoy deberíamos estar pensando en el año 2030. ¿Cómo queremos que nuestra organización sea percibida, vista y evaluada? ¿Cómo queremos estar en 2030?

Necesitamos tener una visión clara, pero esa visión no puede ser construida de manera aislada por un gerente o por un pequeño equipo de trabajo. Requiere la participación de quienes lideran la organización: delegados, consejos de administración, juntas directivas, comités de control social, comités de riesgos, crédito y bienestar, líderes de procesos, colaboradores y gerencia.

Se necesita una construcción colectiva de la visión.

El bienestar del asociado es nuestra razón de ser

La misión de las organizaciones de economía solidaria está contenida, en buena parte, en su objeto social. Nuestra razón de ser es contribuir al bienestar y a la calidad de vida integral del asociado, de su familia, de la comunidad y de nuestros colaboradores.

Esa misión se desarrolla mediante acciones concretas que se convierten en productos, servicios y actividades. Por eso es necesario revisar el portafolio actual y preguntarnos si lo que estamos ofreciendo es realmente lo que el asociado de hoy requiere, demanda o espera.

Si nuestros servicios no responden a sus expectativas ni están alineados con sus necesidades y capacidades, el asociado potencial no encontrará suficientes motivos para ingresar y el asociado actual tampoco encontrará razones para permanecer en el tiempo.

La planeación estratégica debe ayudarnos a revisar no solo cuál es nuestro asociado de hoy, sino también cuál será nuestro asociado del futuro. ¿Qué van a demandar los asociados en los próximos años? ¿Cómo querrán relacionarse con la organización? ¿Qué productos, servicios y canales van a necesitar?

Las expectativas y las formas de ver la vida están cambiando. La organización del futuro no se comienza a construir dentro de diez años. Tenemos que empezar a prepararla desde ahora.

Tecnología sin perder la calidez humana

Muchas organizaciones todavía se apoyan en procesos manuales, como ha sido tradicional, y posiblemente están dejando de aprovechar herramientas que han aparecido y evolucionado rápidamente.

La inteligencia artificial, la virtualidad, la automatización y la gestión documental pueden ayudarnos a resolver muchos problemas. Estas herramientas permiten tener presencia los siete días de la semana, las 24 horas del día, llegar a diferentes lugares del territorio nacional y atender de manera simultánea un mayor número de operaciones y solicitudes.

En eso debemos invertir: en conocer estas herramientas, entender cómo pueden servirle a nuestra organización y desarrollar productos y canales que nos permitan llegar de una mejor manera a los asociados.

Esto no significa perder el toque de calidez humana, cercanía y atención personalizada que caracteriza al sector solidario. La tecnología y el trato humano pueden convivir. Podemos ser más ágiles y digitales sin dejar de ser cercanos.

No podemos seguir apagando incendios

La coyuntura actual es compleja. Tenemos cambios en el entorno mundial, tensiones geopolíticas que pueden afectar el petróleo, el gas y la economía, y también transformaciones en el entorno nacional relacionadas con el Gobierno, la seguridad, el empleo, el crecimiento económico, la institucionalidad y el tamaño del Estado.

Todo esto puede irradiarse hacia nuestro sector. Puede afectar los sectores económicos en los que trabajan nuestros asociados, sus ingresos, el empleo, el crecimiento de las organizaciones y la regulación aplicable. También puede generar cambios en la labor de la Supersolidaria y en las obligaciones normativas y tributarias.

No podemos permanecer todo el tiempo apagando incendios y reaccionando ante las situaciones que van llegando. Tenemos que contar con un plan.

Ese plan debe partir de un diagnóstico claro y de unos objetivos construidos sobre una base sólida: el conocimiento de nuestra organización, nuestra base social, sus necesidades y las condiciones del entorno. A partir de allí debemos pensar colectivamente cuáles serán las estrategias que nos permitirán llegar al lugar que hemos definido.

Tener una visión es el primer punto de partida. Aunque el año 2030 pueda parecer lejano, dar un paso en una dirección no es lo mismo que darlo en otra. Desde el principio debemos tener absolutamente claro hacia dónde vamos a encaminar la organización.

Planear es como organizar un viaje. Si queremos llegar a la costa, debemos sentarnos a pensar en los recursos, los tiempos, los responsables, los líderes y las estrategias que nos permitirán llegar de manera segura.

Un plan sencillo que todos puedan comprender

Además de definir las estrategias, necesitamos establecer indicadores que nos permitan evaluar los resultados. Aquello que no se mide no se puede controlar.

Los indicadores deben ayudarnos a determinar qué tanto hemos avanzado, si estamos cumpliendo los objetivos y si las estrategias están produciendo los resultados esperados. También necesitamos un mecanismo que permita evaluar periódicamente el plan y realizar los ajustes necesarios.

Existen muchas técnicas, metodologías, autores e investigaciones sobre planeación estratégica. Lo que queremos poner al alcance de las organizaciones solidarias es algo sencillo, práctico y comprensible.

Si alguien pregunta cuál es la planeación estratégica de nuestra entidad, deberíamos poder presentar un documento corto y claro y decir: aquí está nuestra misión, esta es nuestra visión, estos son nuestros objetivos, estas son las estrategias, estos son los indicadores, estos son los responsables, estos son los presupuestos y este es el plan de acción.

Debe ser un documento al alcance de todos, que pueda difundirse entre los asociados y permita que cada persona comprenda hacia dónde se dirige la organización. Todos necesitamos saber para dónde va este barco.

Por eso, la invitación es a que nos acompañen en esta reflexión el próximo 28 de agosto. Están invitados los consejos de administración, juntas directivas, gerentes, contadores, revisores fiscales, jefes de procesos y comités de crédito, riesgos, control y bienestar social.

Entre más personas de la organización participen, mayor será la capacidad institucional para abordar este proceso, aportar ideas y construir colectivamente el Plan Estratégico 2027–2030.

Conozca más e inscríbase en www.diegobetancour.com.co.

Los esperamos este 28 de agosto.

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