Decreto 1416 de 2026: una oportunidad extraordinaria para las cooperativas con actividad financiera

Crecimiento sector solidario 2026-6

Crecimiento sector solidario 2026-6

Análisis del sector · Primer semestre 2026

El sector solidario crece, pero no todos crecen igual.

Con corte a junio de 2026, tasas competitivas impulsaron la cartera en buena parte del sector. Pero detrás del agregado aparece una señal de alerta: los fondos de empleados tienen dificultades para crecer su base social y convertir sus captaciones en cartera.

Analizamos el comportamiento del sector solidario colombiano en el primer semestre de 2026 a partir de las cifras reportadas a la Superintendencia de la Economía Solidaria, en dos frentes: las tasas de interés a junio de 2026 y el crecimiento del semestre.

Para las tasas se tomaron las entidades con más de $100 millones de activos, quedando una muestra de 1.681 entidades (promedios de tasa ponderada). Para el crecimiento se analizaron 1.970 organizaciones con saldos en ambos cortes —diciembre de 2025 y junio de 2026— y activos superiores a $100 millones.

1.970organizaciones analizadas (1S 2026)
7,2 Masociados
$63,9 Ben activos
$35,7 Ben cartera

El panorama por tipología

Cuatro grandes grupos concentran el sector, con tamaños y dinámicas muy distintas:

Fondos de empleados

1.232
  • Asociados1,2 millones
  • Activos$17 billones
  • Cartera$12 billones
  • Depósitos / aportes$10,3 B / $3 B
▼ Base social negativa

Cooperativas con actividad financiera

172
  • Asociados+4 millones
  • Activos$26 billones
  • Cartera / activo~74%
  • Cartera vs. activo+5,1% / +4,8%
▲ Gana participación la cartera

Coop. con actividad crediticia (>30%)

210
  • Asociados1,1 millones
  • Activos$4,7 billones
  • Cartera / activo67%
  • Cartera vs. activo+2,8% / +4%
▼ Pierde participación la cartera

Mutuales

72
  • Asociados212 mil
  • Activos~$0,5 billones
  • Cartera / activo59%
  • Peso en el sectorMarginal
▲ Mejores indicadores de crecimiento

Tasas de interés a junio de 2026

Antes de mirar las tasas, conviene ver qué productos ofrece realmente cada tipo de entidad. Casi todas prestan para consumo, pero la vivienda, el comercial y el microcrédito se concentran en las entidades de mayor categoría.

Porcentaje de entidades que ofrecen cada producto (consumo, vivienda, comercial, microcrédito, CDAT, ahorro permanente, ordinario y contractual) por tipo de entidad y categoría
Participación de entidades por producto y categoría. Fuente: reportes a la Supersolidaria, junio 2026.

En cuanto a las tasas ponderadas, el mapa por producto y tipo de entidad muestra un sector con condiciones competitivas, especialmente en consumo y vivienda:

Mapa de calor de las tasas de interés ponderadas por producto (consumo, vivienda, comercial, microcrédito, CDAT, permanente, ahorro ordinario y contractual) y tipo de entidad, a junio de 2026
Tasas efectivas anuales ponderadas por producto y categoría. Fuente: reportes a la Supersolidaria, junio 2026.

Cooperativas con actividad financiera (CAC)

El consumo oscila entre 18% y 19% EA (más alto en las más pequeñas) y la vivienda entre 13% y 14% EA —ambas competitivas, lo que ayuda a explicar el buen comportamiento de la cartera—. El CDAT se acerca o supera ligeramente el 10% EA (más alto en las plenas), el ahorro a la vista ronda el 3% EA y el contractual arranca cerca de 4% en las plenas y llega a casi 6,5% EA en las de categoría intermedia.

Fondos de empleados

Son los que prestan más barato del sector: los de primer nivel promedian 14,50% en consumo y 11,22% en vivienda; los de segundo nivel, 16,07% y 11,32%. El CDAT está ligeramente por debajo del 10% y el ahorro permanente (entre los que pagan más del 1% EA) ronda el 4% EA.

Mutuales y otras cooperativas

En las mutuales la mayoría solo presta para consumo, con tasas entre 18% y 20% EA (más bajas en las grandes) y CDAT cercano al 10%. En otras cooperativas, el consumo va de 16,3% (nivel 1) a casi 20% EA (nivel 3), y la vivienda —poco frecuente— entre 12% y 14% EA.

Una lectura clave

Tasas de consumo y vivienda competitivas ayudan a explicar el buen comportamiento de la cartera. Pero las tasas tienden a subir en el segundo semestre de 2026.

Crecimiento del primer semestre de 2026

Al observar las magnitudes por tipología, se dimensiona el peso de cada grupo dentro del sector.

Magnitudes financieras por tipo de entidad: número, asociados, empleos, activos, cartera, depósitos, aportes, resultados, ingresos, costos y gastos, primer semestre 2026
Magnitudes en millones de pesos por tipología. Fuente: reportes a la Supersolidaria, corte junio 2026.

Los fondos de empleados son la tipología más numerosa (1.232 entidades), con 1,2 millones de asociados, 22 mil empleos y $17 billones en activos, de los cuales $12 billones son cartera, apalancada en $10,3 billones de depósitos y $3 billones de aportes. Descontando los tres fondos más grandes, el promedio es de unos $9,5 millones por asociado. Su base social decreció en el semestre —único caso entre las entidades de crédito—, y su cartera creció apenas la mitad de sus activos: la liquidez aumenta y la cartera pierde participación (72% del activo en niveles 1 y 2).

Las cooperativas con actividad financiera (172) asocian más de 4 millones de personas —más del triple de los fondos— y sus $26 billones en activos casi duplican los de aquellos. Mostraron mayor dinamismo: la cartera creció 5,1% frente a un 4,8% de los activos, ganando participación (cierra cerca del 74% del activo). Las 210 cooperativas con actividad crediticia superior al 30% del activo, en cambio, crecieron menos en cartera que en activos (2,8% vs. 4%). Las mutuales, aunque marginales (72 entidades, 212 mil asociados), presentan los mejores indicadores de crecimiento.

Mapa de calor del crecimiento por tipo de entidad y variable: asociados, activo, cartera, depósitos, aportes, ingresos, gastos y costos, primer semestre 2026
Crecimiento porcentual por variable y categoría. Fuente: reportes a la Supersolidaria, primer semestre 2026.

En el agregado se observa un incremento de los gastos consistente con la inflación anual y una ligera reducción de los costos, que podría revertirse con el aumento de las tasas de interés durante el segundo semestre de 2026.

Conclusiones y recomendaciones

La señal más importante del semestre está en los fondos de empleados: tienen dificultades para crecer su base social y para convertir sus captaciones en cartera. El resultado es un aumento de los excesos de liquidez.

El matiz del entorno de tasas altas

Ese exceso de liquidez, en un entorno de tasas altas, permitirá compensar parcialmente —con rendimientos financieros— la menor generación de intereses de cartera.

  • Fondos de empleados: el reto es recuperar base social y colocar la liquidez disponible en cartera de calidad, aprovechando su ventaja de tasa (las más bajas del sector).
  • Cooperativas con actividad financiera: mantienen el dinamismo; el foco está en sostener el margen frente a la subida de las tasas de captación.
  • Cooperativas con actividad crediticia: deben revisar por qué la cartera crece por debajo del activo y si la liquidez está bien remunerada.
  • Todo el sector: vigilar el efecto del segundo semestre, cuando el alza de tasas puede presionar el costo de las captaciones y el margen financiero.

¿Cómo está su entidad frente al sector?

Comparar sus resultados con entidades similares cambia por completo la lectura de sus estados financieros. Le ayudamos a realizar un diagnóstico comparativo de crecimiento, cartera, rentabilidad, liquidez y eficiencia frente a su segmento.

Solicitar un diagnóstico comparativo

En resumen

El sector crece, pero el promedio esconde dinámicas opuestas: mientras unas tipologías ganan participación de cartera, otras acumulan liquidez que aún no logran colocar.

La pregunta no es solo cuánto creció el sector, sino dónde está creciendo su entidad y a qué costo.

Brecha de liquidez e IRL: ¿su entidad entiende el reporte o solo lo envía?

Brecha de liquidez e IRL: ¿su entidad entiende el reporte o solo lo envía?

Riesgo de Liquidez · Sector Solidario

¿Su entidad entiende lo que dice su brecha de liquidez y su IRL, o solo los envía porque el sistema los genera?

Esa diferencia —aparentemente pequeña— separa a una entidad que gestiona el riesgo de liquidez de forma preventiva de otra que solo reacciona cuando el problema ya está encima.

IRL

El riesgo de liquidez es uno de los más sensibles para las organizaciones solidarias que captan o administran recursos de sus asociados. Aunque puede presentarse en cualquier empresa, en cooperativas con actividad financiera, fondos de empleados y asociaciones mutuales que manejan ahorros, su materialización puede ser especialmente grave.

No se trata únicamente de cumplir con un reporte, generar un archivo o validar una estructura ante la Superintendencia de la Economía Solidaria. La verdadera pregunta es más profunda y compromete la capacidad real de gestión de la entidad.

¿Qué es el riesgo de liquidez?

Es la posibilidad de que una entidad no cuente con recursos suficientes para atender oportunamente sus obligaciones. En términos sencillos: el riesgo de no tener dinero disponible en el momento en que se necesita.

En una organización solidaria, este riesgo puede afectar compromisos como:

  • Devolución de ahorros.
  • Entrega de aportes en caso de retiro.
  • Desembolso de créditos aprobados.
  • Pago a proveedores.
  • Cumplimiento de obligaciones financieras.
  • Pago de nómina y gastos operativos.
  • Atención normal del giro ordinario de la entidad.

Cuando una entidad no puede atender estas obligaciones de manera oportuna, el problema deja de ser solo financiero y se convierte en un problema de confianza. Y en el sector solidario, la confianza es un activo fundamental.

Liquidez y confianza: una relación crítica

Una situación grave de iliquidez puede convertirse en crisis institucional en muy corto plazo.

Una entidad solidaria puede soportar durante un tiempo indicadores de rentabilidad bajos, cartera deteriorada o dificultades operativas. Pero si no puede devolver oportunamente ahorros o aportes, realizar desembolsos o cumplir con proveedores, empleados o bancos, el mensaje se propaga rápidamente.

La percepción de iliquidez puede generar temor, retiros masivos y pérdida de confianza. En ese escenario, el problema inicial crece de forma acelerada.

La lección histórica del sector solidario

El sector solidario colombiano ya vivió una lección dolorosa a finales de los años noventa, cuando varias cooperativas comprometieron los ahorros de sus asociados. La pérdida de confianza generó efectos en cadena y afectó no solo a entidades con problemas, sino también a organizaciones con mejores indicadores financieros.

Esa crisis fortaleció el papel de la Superintendencia de la Economía Solidaria e impulsó la evolución de la regulación en administración de riesgos. De ahí nació la necesidad de medir, monitorear y controlar el riesgo de liquidez con herramientas como:

  • La brecha de liquidez.
  • El fondo de liquidez.
  • El IRL o Indicador de Riesgo de Liquidez.
  • Los flujos de caja.
  • Las pruebas de estrés.
  • Los planes de contingencia.
  • Las pruebas de desempeño o backtesting.
  • Los comités internos de riesgo de liquidez.

Sin embargo, tras más de dos décadas de desarrollo normativo, todavía existe una brecha importante entre el cumplimiento formal y la gestión real del riesgo.

El problema: reportes que se generan, pero no se interpretan

En muchas entidades, la brecha de liquidez se ha convertido en un formato que se produce periódicamente para cumplir con la supervisión. El sistema genera el reporte, se valida, se remite… y la entidad descansa.

Pero el verdadero valor de la brecha de liquidez no está en enviarla. Está en entenderla. Bien interpretada, debería permitir responder preguntas como:

  • ¿En qué bandas de tiempo se concentra la mayor presión de liquidez?
  • ¿La entidad tiene recursos suficientes para atender sus vencimientos?
  • ¿Qué pasaría si los principales ahorradores retiran sus recursos?
  • ¿Qué ocurre si aumenta la mora de los principales deudores?
  • ¿Qué pasa si se retrasa el recaudo por descuentos de nómina?
  • ¿La entidad puede resistir un aumento inesperado en la demanda de crédito?
  • ¿Qué tan vulnerable es frente a cambios en tasas de interés?
  • ¿Cuánto tiempo podría soportar un choque de liquidez?

Si la gerencia, el contador, el tesorero, el revisor fiscal, el comité de riesgos, la junta directiva o el consejo de administración no pueden interpretar estos resultados, la entidad está desaprovechando una herramienta clave de gestión.

La pregunta de fondo

La brecha de liquidez debe servir para decidir, no solo para reportar.

La brecha de liquidez no es un cuadro: es una alerta temprana

Su propósito es mostrar los descalces entre entradas y salidas de recursos en distintos horizontes de tiempo. Bien interpretada, permite identificar si la entidad puede enfrentar sus obligaciones futuras con los recursos disponibles o esperados.

Una brecha bien interpretada ayuda a decidir sobre:

Políticas de captación · límites de concentración · plazos de colocación · tasas activas y pasivas · estrategias de fondeo · uso del fondo de liquidez · restricciones temporales de crédito · planes de contingencia · seguimiento a flujos de caja · políticas de liquidez mínima.

IRL: una herramienta que necesita mayor apropiación

El Indicador de Riesgo de Liquidez se incorporó para fortalecer la medición del riesgo en el corto plazo. Pero, igual que la brecha, pierde valor si se calcula sin comprensión técnica. La pregunta no es solo si el sistema lo generó, sino si refleja adecuadamente la situación de liquidez y si la administración está tomando decisiones con base en ese resultado.

Un indicador sin análisis puede convertirse en una falsa sensación de control: la entidad cree que gestiona el riesgo porque cumple con el envío, cuando en realidad no usa la información para anticipar escenarios críticos.

El riesgo de tasa de interés también afecta la liquidez

Un error frecuente es analizar la liquidez de forma aislada. En la práctica se conecta con el riesgo de mercado y el de tasa de interés. Si las tasas del mercado suben y la entidad reconoce rendimientos bajos sobre ahorros o CDAT, algunos asociados podrían retirar sus recursos hacia alternativas externas más rentables, generando salidas inesperadas de liquidez.

Por eso el comité interno de riesgo de liquidez debería monitorear también el entorno: tasas de interés, inflación, competencia por captaciones, costo del fondeo, comportamiento de la cartera, concentración de ahorradores y deudores, flujos de caja, liquidez del mercado y cambios económicos que afecten los ingresos de los asociados.

En síntesis

El riesgo de liquidez no se gestiona mirando el formato. Se gestiona entendiendo el contexto.

Pruebas de estrés: anticiparse antes de la crisis

Una gestión seria debe incluir pruebas de estrés para simular escenarios adversos y evaluar la capacidad de resistencia de la entidad. Algunos escenarios que deberían analizarse:

  • Retiro inesperado de los principales ahorradores.
  • Aumento de la mora en los principales deudores.
  • Retraso en los descuentos de nómina y caída del recaudo esperado.
  • Incremento en la demanda de créditos.
  • Salida masiva de recursos de ahorro a la vista.
  • Deterioro de la confianza de los asociados.
  • Tasas externas que hagan menos atractiva la captación interna.
  • Necesidad simultánea de atender retiros, créditos y obligaciones operativas.

Todo apunta a responder una pregunta central que no debería improvisarse cuando el problema ya ocurrió: ¿cuánto tiempo podría resistir la entidad un choque de liquidez?

Plan de contingencia: no se diseña durante el incendio

Es similar a un plan de evacuación: nadie debería diseñar las rutas de salida cuando el edificio ya está en emergencia. En materia de liquidez, las decisiones deben estar definidas antes de que se materialice la crisis.

Un plan de contingencia de liquidez debería establecer, como mínimo:

  • Señales de alerta temprana y niveles de criticidad.
  • Responsables de activación.
  • Medidas preventivas y correctivas.
  • Fuentes alternativas de liquidez y uso permitido del fondo de liquidez.
  • Restricciones temporales de colocación y priorización de pagos.
  • Estrategias de comunicación.
  • Escalamiento a órganos de administración y control.
  • Seguimiento posterior a la contingencia.

Sin un plan claro, la entidad queda expuesta a decisiones improvisadas, reactivas y, en algunos casos, contraproducentes.

El papel del comité interno de riesgo de liquidez

El comité no debería limitarse a revisar informes: su función debe ser estratégica. Debe ayudar a la administración y a los órganos de dirección a identificar señales de alerta, evaluar escenarios, recomendar políticas y anticipar decisiones —revisando periódicamente la brecha, el IRL, los flujos de caja, las concentraciones, las pruebas de estrés y la suficiencia del fondo de liquidez—. Cuando funciona bien, agrega valor; cuando se limita a cumplir un requisito, pierde su razón de ser.

Errores frecuentes en la gestión del riesgo de liquidez

1

Creer que validar el reporte equivale a gestionar el riesgo

Que un sistema genere un archivo no significa que la entidad entienda su exposición.

2

No interpretar la brecha de liquidez

Si los órganos de administración y control no la comprenden, su valor es limitado.

3

No hacer pruebas de estrés

Sin escenarios adversos no se sabe cómo reaccionaría la entidad ante retiros, mora o choques externos.

4

No realizar pruebas de desempeño (backtesting)

Las metodologías deben revisarse para evaluar si reflejan el comportamiento real de la entidad.

5

No conectar liquidez con tasas de interés

Las decisiones de tasas pueden incentivar entradas o salidas de recursos y afectar la liquidez.

6

No actualizar planes de contingencia

Un plan desactualizado o genérico no sirve cuando se necesita actuar rápido.

7

No involucrar a los órganos de dirección

La liquidez no es solo un tema contable o de riesgos: es un asunto de gobierno corporativo.

8

Depender excesivamente del software

El software calcula, pero la administración debe analizar, interpretar y decidir.

Autodiagnóstico

¿Qué debería revisar su entidad?

Marque los puntos que su entidad ya cubre con solvencia. Los que queden sin marcar son su mapa de trabajo.

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Comience a marcar para conocer el estado de su gestión de liquidez.

Conclusión: la brecha y el IRL deben servir para decidir

El riesgo de liquidez no puede reducirse a un reporte ni delegarse por completo al software o al cumplimiento formal. La brecha de liquidez, el IRL, los flujos de caja, las pruebas de estrés y el plan de contingencia deben convertirse en herramientas vivas de gestión.

Cuando una entidad entiende su brecha y su IRL, puede anticiparse. Cuando solo los reporta, puede estar ignorando señales que algún día podrían materializarse de forma crítica. En materia de liquidez, reaccionar tarde puede ser demasiado costoso.

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Pregunta para los órganos de administración y control

Si hoy se presentara una salida inesperada de recursos, un retraso fuerte en recaudos o un retiro significativo de ahorros:

¿Su entidad sabría exactamente qué hacer, quién debe actuar y qué medidas activar?

Si la respuesta no es clara, el riesgo de liquidez merece una revisión inmediata.