El desastre nacional declarado mediante el Decreto 1171 del 11 de agosto de 2026 plantea un reto para las cooperativas, fondos de empleados y demás organizaciones solidarias: apoyar a los asociados afectados sin comprometer la estabilidad financiera y operativa de la entidad.
La Circular Externa 102 de 2026 exige tomar medidas que van mucho más allá de modificar créditos. La afectación puede reflejarse en la capacidad de pago de los asociados, los recaudos por libranza, los retiros de ahorros, la liquidez y la continuidad de los servicios.
Por eso, la respuesta debe gestionarse desde varios frentes:
SARC: identificar la cartera de los afectados y hacer seguimiento a su capacidad de pago.
SARL: medir el efecto de menores recaudos, mayores retiros y posibles nuevos desembolsos.
SARO: evaluar afectaciones en oficinas, empleados, tecnología, comunicaciones y proveedores.
Primero, identificar a los afectados
La entidad debe comenzar por construir un inventario de asociados y deudores afectados.
No basta con saber quién vive en una zona afectada. Es necesario conocer el impacto real: daños materiales, pérdida o reducción de ingresos, afectación del empleador, dificultades con la libranza, desplazamiento o necesidad de utilizar ahorros y aportes para enfrentar la emergencia.
Con esta información podrá establecerse cuántas personas están afectadas, cuánto representan dentro de la cartera y qué impacto pueden generar sobre la liquidez.
Los riesgos pueden cambiar rápidamente
Un asociado que venía pagando normalmente puede presentar dificultades como consecuencia directa del desastre. Por eso es recomendable crear una cohorte especial de seguimiento para identificar oportunamente cambios en el comportamiento de la cartera.
Al mismo tiempo, pueden presentarse menores recaudos y mayores retiros de ahorros. Incluso algunas empresas pagadoras podrían retrasar las libranzas.
La entidad debe analizar estos efectos antes de definir alivios o nuevas líneas de crédito.
De la solidaridad a la gestión
La Circular 102 no debe manejarse únicamente como un asunto de cartera. Debe llevarse al cuadro de gestión, con responsables, fechas, indicadores y evidencias. La pregunta no es solamente: ¿Cómo podemos ayudar? También debemos preguntarnos: ¿Quién realmente necesita la ayuda? ¿Qué podemos ofrecer responsablemente? ¿Qué impacto tendrá sobre la organización? ¿Cómo vamos a hacer seguimiento?
La solidaridad es parte de la esencia del sector. Gestionarla adecuadamente permite ayudar al asociado y, al mismo tiempo, proteger la sostenibilidad de la organización.
y tu endidad ya hizo este diagnostico?
☐ Se definió la aplicabilidad de la Circular 102.
☐ Se identificaron y registraron los afectados.
☐ Se aprobó el reglamento para reconocimiento y modificación de créditos.
☐ Se habilitaron canales de solicitud y atención.
☐ Se creó la cohorte de seguimiento de cartera.
☐ Se evaluó el impacto sobre la liquidez.
☐ Se revisó la continuidad operativa y los canales alternos.
☐ Se verificaron los procesos ejecutivos potencialmente elegibles.
☐ Se mantuvieron los controles SARLAFT.
☐ Se validó el calendario de reportes y se conservaron los radicados.
☐ Se presentó seguimiento a los órganos de administración y control.
El año 2025 está llegando a su fin y el sector solidario comienza a prepararse para enfrentar los desafíos económicos del 2026. Los datos más recientes del DANE y las proyecciones del Banco de la República muestran un panorama de cautela: la inflación acumulada durante los primeros diez meses del año se ubica en 4,47%, mientras que la encuesta de expectativas del Banco Central sugiere que el cierre del año podría estar ligeramente por encima del 5,2%.
Esta tendencia indica que, aunque la inflación continúa descendiendo, lo hace a un ritmo más lento del esperado, manteniendo la presión sobre los costos, los márgenes operativos y las tasas de interés.
Tasas de interés: estabilidad con señales de resistencia
Después de tres meses consecutivos de incremento en los indicadores de inflación, el Banco de la República no descarta eventuales aumentos en su tasa de intervención. Sin embargo, los analistas coinciden en que el escenario más probable es una estabilidad de tasas durante lo que resta del año y el primer semestre de 2026.
El comportamiento del dólar, que recientemente ha mostrado una tendencia a la baja, junto con la incertidumbre política por las elecciones al Congreso y la Presidencia, serán factores determinantes en la evolución de las tasas. Por ahora, tanto las tasas de captación como las de colocación mantendrán cierta resistencia, afectando la estructura de financiamiento de las entidades solidarias.
El impacto del reajuste del salario mínimo
Uno de los puntos más esperados en el cierre de año es el reajuste del Salario Mínimo Legal Vigente, que varios analistas proyectan en torno al 12%. Este incremento tendría efectos directos sobre los gastos operativos, la inflación y la capacidad adquisitiva de los hogares, elementos que deben ser cuidadosamente considerados en la planeación presupuestal 2026.
Un entorno de mayores costos y nuevos desafíos
Aunque el sistema financiero colombiano mantiene altos niveles de liquidez, 2025 no ha sido un año de gran crecimiento económico. En cambio, ha representado para el sector solidario un periodo de transformaciones profundas: la implementación de la Guía de Buen Gobierno, la entrada en vigencia del modelo de pérdida esperada, y una reforma al régimen de insolvencia que ha generado un incremento en los casos presentados.
Estos cambios tendrán efectos importantes en la estructura de costos, provisiones y gestión de riesgos de las organizaciones solidarias, obligándolas a proyectar con mayor prudencia y bajo distintos escenarios.
Presupuestar con visión estratégica
La planeación del presupuesto 2026 debe considerar variables críticas como la inflación, las tasas de interés, el comportamiento del dólar y el reajuste del salario mínimo. En un entorno de mayores provisiones, costos crecientes y riesgo de mora, las entidades solidarias deberán ajustar sus estrategias de captación, colocación y rentabilidad.
La sostenibilidad dependerá de su capacidad para:
Evaluar escenarios económicos realistas
Fortalecer su modelo de gestión financiera
Tomar decisiones oportunas frente a la fijación de tasas
Implementar controles sobre el gasto operativo
Conscientes de estos desafíos, extendemos una cordial invitación a participar en el Seminario Taller: Elaboración de Presupuestos 2026, que se realizará este viernes 14 de noviembre.
Durante la jornada se analizarán:
Perspectivas macroeconómicas 2025–2026
Comportamiento esperado de la inflación y las tasas de interés
Estrategias para la proyección de ingresos y gastos
Impacto de la pérdida esperada en la planeación financiera
Herramientas de gestión para garantizar la sostenibilidad de los resultados
El 2026 será un año de ajustes, prudencia y decisiones estratégicas para el sector solidario. A pesar de la moderación en la inflación, los costos seguirán siendo altos, las tasas se mantendrán firmes y el entorno regulatorio exigirá una gestión más técnica y previsiva.
Prepararse desde ahora permitirá a las entidades fortalecer su sostenibilidad, anticipar riesgos y mantener su compromiso con el bienestar económico de sus asociados.