Terminadas las asambleas ordinarias, muchas organizaciones solidarias inician una nueva etapa institucional con la conformación o renovación de sus juntas directivas y consejos de administración. Este momento no solo implica cambios en la composición de los órganos de dirección, sino también la necesidad de enfrentar un entorno económico, regulatorio y competitivo cada vez más exigente.
El año 2026 se proyecta como un periodo retador para cooperativas, fondos de empleados y Mutuales. Factores como una inflación persistente, tasas de interés en niveles elevados, mayor competencia del sector financiero tradicional y la incertidumbre sobre el rumbo económico y tributario obligan a repensar el rol estratégico de quienes ejercen la dirección institucional.
De órganos de administración a órganos de dirección estratégica
Existe una confusión frecuente en el sector respecto a las funciones de los distintos órganos de gobierno. En la práctica, muchas juntas directivas o consejos de administración terminan involucrándose en tareas operativas o de ejecución, lo cual no solo desvirtúa su naturaleza, sino que genera riesgos institucionales.
La realidad es que estos órganos cumplen, fundamentalmente, un rol directivo. Su función principal es diseñar la arquitectura de la organización:
- Definir la misión, visión y orientación estratégica.
- Establecer políticas institucionales y límites de riesgo.
- Determinar la estructura organizacional que permita cumplir los objetivos.
- Aprobar inversiones, condiciones de productos y lineamientos de gestión.
- Velar por el buen gobierno y la sostenibilidad de largo plazo.
La ejecución de estas políticas corresponde a la gerencia y al equipo administrativo. Cuando se presentan invasiones de competencias ya sea por parte de la gerencia que busca coadministrar la junta o por parte de la junta que intenta gestionar directamente la operación se generan distorsiones en el gobierno corporativo y riesgos legales, operativos y reputacionales.
Buen gobierno y delimitación de responsabilidades
En este contexto, la Circular Externa 94 de 2025 emitida por la Superintendencia de la Economía Solidaria marca un hito en la evolución del gobierno corporativo del sector. Esta norma inicia un proceso gradual que llevará a las cooperativas de ahorro y crédito, fondos de empleados de categoría plena y demás entidades de primer nivel de supervisión a adoptar obligatoriamente códigos de buen gobierno.
Estos códigos buscan delimitar con claridad:
- El rol y alcance de los órganos de administración.
- Las responsabilidades y prohibiciones de los directivos.
- La participación de miembros principales y suplentes.
- Las políticas de remuneración y evaluación.
- El manejo de conflictos de interés.
- La confidencialidad y reserva de la información institucional.
Más allá de la exigencia normativa, el fortalecimiento del buen gobierno constituye un factor clave para la sostenibilidad organizacional y la confianza de los asociados.
El desafío de formar directivos estratégicos
Uno de los retos más relevantes del sector solidario es transformar la cultura directiva. En muchos casos, los miembros de juntas y consejos continúan actuando principalmente como asociados usuarios de los servicios, sin desarrollar plenamente su rol como empresarios sociales responsables de la conducción estratégica de la organización.
Esto implica la necesidad de procesos sistemáticos de formación que permitan a los directivos:
- Comprender el entorno económico y regulatorio.
- Interpretar estados financieros y riesgos institucionales.
- Tomar decisiones con visión de largo plazo.
- Ejercer liderazgo estratégico.
- Actuar con criterios de ética, transparencia y responsabilidad fiduciaria.
El fortalecimiento de las capacidades directivas no solo reduce riesgos, sino que incrementa la capacidad de las organizaciones para innovar, competir y generar valor social y económico.
Gobernar el presente pensando en el futuro
El sector solidario enfrenta una etapa de transformación. La competencia financiera, los cambios regulatorios y las nuevas dinámicas económicas exigen órganos de dirección más preparados, conscientes de su rol y comprometidos con la sostenibilidad institucional.
El futuro de las organizaciones solidarias dependerá, en gran medida, de la calidad de sus decisiones estratégicas. Preparar a las juntas directivas y consejos de administración no es una opción, sino una condición necesaria para garantizar la continuidad y el crecimiento del modelo solidario en el largo plazo.
En este escenario, promover espacios de formación, reflexión y actualización directiva se convierte en una prioridad para el sector. Fortalecer el gobierno corporativo hoy es asegurar la relevancia y solidez de las organizaciones mañana. Aproveche la oportunidad de capacitar a sus Directivos y Consejeros este 11 de abril. todos los detalles siguiendo el enlace https://diegobetancour.com.co/seminario/curso-actualizacion-de-directivos-2026/
0 comentarios